El chaqui antes de la resaca

Mientras pasan pasan las horas de Diciembre, el viernes del año, y recordamos cómo hace ya 32 años, alguien le pedía el último autógrafo a Lennon, vamos siendo testigos de Navidad, arbolitos y todas esa parafenalia de luces de colores que es año nuevo. Nuevamente, Tarija será el balneario sin playa que es, llenándose de turistas dispuestos a probar las delicias de emborracharse en un lugar lejos de su tierra natal, y otros que regresan de otro lugar, sólo para dejarse llevar por los placeres de la uva moscatel, tan lujuriosa, tan desastrosa.
Y entre las canciones, las manillas que nos insisten comprar, los spots de ciertas fiestas que nos hacen más daño que todo lo que consumiremos el 31 de diciembre y los mensajes que me llegan el Domingo de “Tengo un chaqui atroz”, considero justo enfocar nuestra atención a la proliferación nefasta de ciertas ideas que deben ser eliminadas de una vez del paradigma general, para que podamos de una vez evolucionar, matar a Justin Bieber y salir de este planeta. Dichas ideas son, y sin ningíun orden en particular:
-Que etiquetar a las personas en fotos pésimamente diseñadas y con peor ortografía, preguntándome cómo conocí a dicha persona, son una manera de abuso de confianza/denotación de estupidez por parte del etiquetador y merecen una pena de muerte o al menos 32 coscorrones
-Que dicho etiqueteo indiscrimando irá subiendo proporcionalmente a medida que nos acerquemos a las fiestas del so-called nacimiento del barbudo ese al que la gente va a idolatrar los Domingos mientras secretamente comparan sus ropas
-Que ciertos RRPPs de ciertas fiestas de año nuevo son capaces hasta de vender a su madre al parecer por la venta de una manilla, y sobre todo es abrumadora su falta de creatividad y/o innovación a la hora de vender su producto
-Que si este año no termina el mundo, por favor nos abstengamos de volver a poner YET AGAIN una fecha para su fin, porque eso es cosa del milenio pasado y ya viene siendo aburrido y decepcionante que nunca acierten
-Que si el fin del mundo es, que sea un apocalipsis zombie
Habiendo expuesto los puntos, considero que mientras estemos mirando el arbolito, colgados en la plazuela sucre, pidiendo perdón a nuestras novias por la macana que seguramente nos mandaremos en la fiesta de año nuevo, recordar que en realidad no hay demasiado que festejar, más que una vuelta más del mundo alrededor del sol sin que nosotros hayamos hecho algo al respecto. Porque es así, inexorable, inevitable, intratable. Pero puesto que somos lo que somos, bebamos, fumemos, y cuidado con los productos de Tony Montana, pero siempre en buena onda y paz, sin olvidar que las promesas que hagamos ( sobre todo las que refieren a nuestra sobriedad) serán, vilmente modificadas conforme nos acerquemos al carnaval. Y también recordar, que si hay que elegir entre dos males, elijamos siempre el que todavía no cometimos.

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