Recuerdos Bifurcados (Parte I)

Hace ya más de dos años que estaba en la entonces oficina de @baldivieso cuando me dijo:

-Voy a abrir un pub, se va a llamar la Bifurcada. Va a tener mucha onda.

Largué una bocanada de humo y asentí. “Y buena música” le dije.

Entro al local y veo el trabajo: muebles que se mueven, Mariela que me dice “No pises las líneas blancas de señalización”, yo que hago chistes con el doble sentido de la frase, alguien pinta la pared de negro. Ramiro elige la música.

Adelantemos el reloj. Día de la inauguración, nueve de la noche, el barman no llega. En el local están los hermanos Gutierrez, Ramiro y yo. Desesperados dicen: “Loco, no querés ser vos el barman?” “Dale”. Y así comenzó la historia de un bar que más que bar, es un hogar. Esa noche hubo música en vivo, show acústico de lo que sería luego Dirty Lolita. Hubo un primer descontrol, apenas perceptible porque era más la gente que había ido por mera curiosidad. Lo mejor estaba por llegar aún. Era verano, tienen que entender, y la gente como siempre se había refugiado en Tarija, por lo que el desastre era inminente. Cabe aclarar que no se tenía “oficialmente” el permiso de la alcaldía, porque algunas cosas se habían hecho de manera muy rockstar, por lo que tras el descontrol del primer día y del segundo, el tercer o cuarto día (la memoria falla, sepan comprender) nos encontramos la tarde que fuimos con un feliz cartel de “CLAUSURADO” de la Alcaldía. No sería ni por lejos la última vez que pasaría. Tras una charla muy aburrida con un presidente de barrio que nos tomó toda una tarde encontrar, se tenía el permiso para que la Bifur vuelva al ruedo. Y como sería costumbre, hubo que provocar. En las redes sociales se anunció la reapertura con una foto del cartel de clausurado en las persianas y un texto que leía “After Clausura”. Rock. Otra de las decisiones de ese verano que rompió los esquemas fue abrir Navidad. Mucho se discutió al respecto, que nadie iba a ir, que qué podía decir la gente. Se abrió. Los detalles todavía no se pueden contar, porque mucha de la gente involucrada todavía frecuenta esos lares. Sólo puedo decir que se acabó el Jaggermeister, el Red Bull, el tequila y a cerveza del local. Que más de 12 personas nos quedamos al after y vimos el amanecer del primero de los míticos afters en la Bifur. Que dos personas que pensábamos cuadradas resultaron ser tan o más redondas que nosotros. Que chocamos un auto a 10 kilómetros por hora a una cuadra de la plazuela Sucre y hasta ahora nadie entiende como logramos destrozar la carrocería como lo hicimos.  Los días se sucedían a un ritmo escalofriante, desde el inicio, todas las noches se cerraba como mínimo a las cuatro de la mañana y desde esa navidad fue una caravana continua. El 28, es hasta ahora, la que oficialmente fue la noche en la que la Bifur perdió su virginidad. Esa noche, al after de rigor, se había quedado gente peligrosa. De ese tipo de personas con las que papi y mami que van a la iglesia no quieren que te juntes. Ese tipo de personas, y mucho vodka. Saldo: Uno internado en el hospital, dos dientes rotos, una de las vidrieras rotas, una hielera que se usó como vaso en uno de los “secos” de vodka más impresionantes que he visto en mi vida, una paniqueada general. Todo terminó a las 10 de la mañana. Dormía en la Bifur en esa época. A las 6 llega Ramiro: “Abrimos?”. Esa noche nos quedaríamos hasta las 5. El ritmo continuó hasta año nuevo, cuando, luego de una cena en la casa de los Baldivieso, Ramiro, Diego y yo nos fuimos a descansar luego de una semana de Bifurcada. Extenuados, cansados. El 2011 acababa de comenzar.

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