Jesús no vuelve más.

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Jesús no vuelve más, y sinceramente no lo puedo culpar, más tomando en cuenta que algunos de los integrantes de su desigual club de fans se preocupa más por tocarte la puerta los Domingos por la mañana cuando los pobres mortales condenados a tener chaqui se encuentran más convalecientes, preguntándote si tenés espacio para “Él” en tu corazón, tu living y muy posiblemente en tu billetera si fuesen completamente sinceros.

Jesús no vuelve más y es entendible, más tomando en cuenta que esta nuestra bendita raza tiene la nada bonita costumbre de matar a los Facundo Cabrales, Lennons e Issac Rabins (Googlen manga de vagos) del mundo  mientras los Fermines Zabalas, Cristian Castros y los integrantes de bandas de cumbia que hacen reversiones de clásicos del rock sigan sueltos por ahí, expandiendo su red del mal como si fuesen cáncer o la moda de sacarse fotos en los baños de la discoteca a la que fuiste esa noche a escuchar música vacía y sin vida para una existencia probablemente ídem.

Jesús no vuelve más, y tal vez sea porque cayó en cuenta que hay gente que le da click a esos avisos de “Usted es el visitante número-con-sospechosamente-muchos-ceros y acaba de ganar un iPad-iPhone-iAlgo!!!”, para entonces decirse: “Fuck it, para eso me quedaba en el infierno escuchando música de la buena y con gente más divertida y definitivamente menos infradotada”. O capaz pasó lo otro, capaz que el loco volvió y nos vió más preocupados por el más allá que por el más acá, por las elecciones de lo que ya parece Miss Photoshop que por el hambre del mundo, o vió a esta generación que parece que lo único que va a cambiar es la foto de portada de su FB y decidió que realmente no tenemos idea de lo que estamos haciendo y se fue de alta joda a Las Vegas, o a Pando, o a la tercera página de resultados de búsqueda de Google o a algún otro lugar mítico en el que nadie nunca busca ni buscará jamás. Pero no importa tanto, porque ya lo vimos al Papa seguramente romper el protocolo por decimonovena vez esta semana mientras nos atiborrábamos en chocolate son sobre precio por esta época de Paz, amor, y alguna otra cosa que muy posiblemente olvidemos en el ir y venir de estos tiempos del “di like, compartí y me olvidé”. Y así como uno de mis momentos  favoritos de la Biblia es cuando Jesús en la cruz le dice a todos: “Y no se olviden de recordarme… con huevos de chocolate”, (siendo el otro, obviamente, cuando transforma el agua en vino, haciendo que considere seriamente las ventajas de tenerlo como amigo sobre todo a las 5 de la mañana cuando ya nadie tiene nada para la vaquita pa’l trago y algún desubicado dice como al pasar “Tapitas?”), no puedo sino hacer un párate para tratar uno o dos temas que hay que sacar a luz antes de que se acabe el mundo o peor aún que los managers de Justin Bieber y Pitbull decidan que es un buen momento para un mash up entre ellos, para tortura de algunos seres humanos y felicidad de otros no tanto humanos como seres:

-Que discriminación es que todavía nadie le haya dado el crédito a los epilépticos por haber creado el Harlem Shake.

-Que si Jesús hubiese sido boliviano, el milagro hubiese sido la multiplicación de las marraquetas, la cuenta de la última cena la pedía sin factura y el sexto mandamiento versaría: “No cometerás actos impuros… excepto en Carnaval que está todo bien” con un pequeño apéndice en la Biblia revisionada que aclare que no hay que dejarse etiquetar en fotos.

 

-Que algunos no tenemos media naranja, algunos sólo tenemos sprite para ponerle al vodka.

-Que Kim Jong No-sé-que-tantos anda por ahí, hecho al loco diciendo que le declara la guerra a Corea del Sur hace ya casi una semana y no sólo todavía no hizo más que cocorear, sino que encima ni siquiera comienza por torturar a PSY como para que al menos nos sintamos identificados con su causa.

 

Entonces, mientras espero (una vez más), el comienzo del fin del mundo que con suerte sea después de que inicie la nueva temporada de Game of Thrones o que al menos tenga zombies involucrados en el proceso para que sea diversión para toda la familia y los gamers en especial, me pongo a pensar en que no hay que ser hipócrita y recordar a Jesús sólo en estos días festivos, sino comer chocolate todos los días, o vodka del mismo sabor llegado el caso y/o necesidad de viernes/cualquier-día-de-la-semana por la noche/cualquier-momento-del-día. Que si llega el fin del mundo, que al menos no nos encuentre sin hielo.

Capaz que pasó eso mismo: Jesús, sólo se fue a comprar hielo para el vodka y no volvió más. Total, que ya le estábamos cayendo medio pesados.

No lo puedo culpar.

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