Cuidado con el pereo.

Image

Cuidado con el pereo, esa costumbre inusitadamente humana de ponerle un pero a todas las oraciones, a todas las acciones que uno quiere realizar y termina dejando archivadas en el cajón de los recuerdos junto a las fotos de Pamela Anderson en la playa, el skate y el álbum de figuritas que nunca acabaste.

Cuidado con el pereo al amar, que a veces te dicen el ya-clásico-a-todos-nos-pasó “Te quiero, pero como amigo” y otras, por qué no, te tiran un “Te amo, pero ya no siento la magia de antes” que seguro le tiraron hasta a David Copperfield, David Blaine y a Criss Ángel también posiblemente, dejándolos más en offside que a Funes Mori (Ente, muy posiblemente homo sapiens sapiens, que se dedica a perpetuar la mentira de que es delantero, aún cuando se la pase en offside la mitad del partido y la otra mitad demostrando que el mundo es un lugar generoso al permitir que este tipo siquiera vista botines)

Cuidado con el pereo, que te cambia enseguida la dirección de una frase, una oración, una charla, o una noche… y la gente tiene la mala costumbre de perearte cuando la cosa viene bien y tirarte todo había abajo, pero nunca al revés, vamos que somos seres humanos y disfrutamos todos un poco del sufrimiento ajeno.

Cuidado con el pereo interno, ese que te impide largarte al vacío, ese que hace que temas errores que, como decía Miles Davis, no existen. Ese pereo interno que te atonta, que te atufa, ese que te llena de dudas que no deberías tener. (La única duda que deberíamos tener a este paso de la vida es si nos mudamos YA todos a Uruguay, o esperamos, la careteamos un poco y nos vamos recién para jubilarnos, tomando mate, escuchando Leo Masliah, y otras cosas legales igual de disfrutables)

Cuidado con el pereo, ese que no te deja ser completamente feliz, ese que busca el detalle mínimo que no te deje disfrutar del momento, ese que ya se fue, ese que no vuelve, ese que nunca terminó de ser porque te pereaste, y no lo viviste, tan sólo lo arruinaste.

Cuidado con el pereo y sus artífices, los pereadores, que de esos hay en toda partes, para meterte la varilla en los rayos de la bicicleta cósmica sobre la cual vas recorriendo este mundo. Pereadores sin motivo, impidiendo hazañas, destinos o hechos que en sus vidas soñaran.

Cuidado con el pereo, no vaya ser que pase el tiempo y que cualquier pensamiento, cualquier proyecto, cualquier marca de vodka nueva que quieras probar; sea contestado por una frase fría y terminal:

Pero estás muerto hace tiempo, gilastrum… O acaso no te diste cuenta?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s