El adiós

Image

 

Es difícil, eso nadie lo puede negar. Es difícil decir adiós, despedirse, cerrar ciclos o cualquiera de esas frases que se usan en los mil y un libros de autoayuda que prometen arreglar tu vida personal, profesional, la situación en el Medio Oriente y la impresora ya que estamos. Decir adiós es, ante todo, darse la oportunidad de lo nuevo, eso que nunca se sabe a ciencia cierta qué joracas es. Decir adiós es salir de un cuarto donde todo está siempre en su lugar ordenado de “nuestro” modo, hacia afuera, donde pueden estar esperándonos una horda de zombies famélicos o todas las mujeres del book interno original de Electric Ladyland (Que con algo de suerte no envejecieron un año desde 1968)

Sí mis amigos! Decir adiós es también ser valiente. Decir adiós es abrirle la puerta al cambio y al desastre también por qué no, vení ponete cómodo que tenemos vodka y toda siempre termina pasando.

Es que, a veces, se hace NECESARIO decir adiós. O porque te aburriste de hacer una y otra vez lo mismo, o porque los dos saben bien que la relación dejó de funcionar dos metidas de cuernos atrás o porque ya no sabés distinguir bien los tragos con o sin gaseosa, mejor recogete que después no tenés ni idea cómo llegaste a casa ni de quién es ese número que te dice “Buen día mi amor!”. Se hace necesario decirle adiós a las personas injustas, a los que mienten, a los que te etiquetan en fotos de fiestas de año nuevo, a los que buscan el todo por nada y a los que por todos hacen nada. Sí señores: El adiós también es preciso y necesario para separar lo bueno de lo arjonesco, para decirle adiós a los malos amigos y quedarse con los hermanos que te regalan Música (así con mayúscula) para tu cumpleaños.

Decir adiós es el ejercicio más humano: Lleno de dualidades e incertezas, pero con un toque de esperanza, acaso el estrictamente necesario para aventurarse a otro adiós más que nos enseñe algo que ni siquiera sabíamos necesitábamos aprender.

A veces daremos adioses justos, otras, no tanto. A veces diremos adioses con orgullo y otras con el rabo entre las patas y la mirada hacia abajo como si tuviésemos 7 años otra vez mientras intentamos explicarle a mamá qué pasó con su jarrón favorito. A veces daremos adioses sin motivo, y otras hasta las razones nos obligarán a decirlo.

Diremos los adioses, a los amigos, a las experiencias, a las edades, a los juegos, a los códigos de pareja, a las redes sociales, al mail de hiperasessinooscuro@hotmail.com, a la dignidad, al orgullo, al dolor, al miedo, a los viejos, a los no tanto. Diremos adioses siempre.

Y sí, no es fácil hacerlo, pero es parte del trato. E iremos aprendiendo adiós tras adiós hasta que sea el nuestro, el último.

Y sobre todo, no es fácil decir adiós, porque nunca se sabe bien cómo hacerlo.

Mejor simplemente dejar que pase y decir chau.

O hasta luego.

O adiós.

O nos vemos por ahí.

O hasta siempre.

O “noscheque”

O “Chau chabón”

O…

 

Vodka para todos, chiquis. Fue un buen trip.         

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s