Viajes del tiempo.

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Obvio, a mí también. Es decir a quién no? A quién no le gustaría tener el DeLorean para volver el tiempo atrás y evitar cometer ESE error que todos tenemos que está ahí como una excepción secreta y dolorosa al “Yo no me arrepiento de nada”? O tal vez también juntar las Esferas del Dragón para decirte a vos mismo que no, no seas boludo, no veas las nuevas pelis de Star Wars porque terminan destruyendo mucho de la magia que hacía de esa saga el dulce de leche de la ciencia ficción?

Si, a todos nos gustaría volver atrás en el tiempo y evitar esos cataclismos cósmicos: Puede ser tomar ESE trago de más que aquella noche te convirtió en una mezcla de Mr Hyde, Hulk y Leo Di Caprio en Wolf of Wall Street que terminó con vos en la policía explicando cómo y por qué apareciste a las dos de la tarde en una plaza con dos burros, un enano mongolés y medio kilo de algo que, creéme, es el menor de tus problemas en ese momento [Y si no vieron “The Wolf of Wall Street” es mejor que corran a enmendar ese error]. Puede ser también, por qué no, ese mensaje del chat que le mandaron sin querer a su vieja en vez de a su novia; o tal vez simplemente darse un paseíto un poco más atrás en el tiempo y comprarle una pelota de fútbol a Pitbull para que se dedique a eso y nos deje de martirizar los oídos, el alma y el idioma español en general que el yatúsabe lo sigo escuchando en mis pesadillas.

Si, obvio. A mí también me gustaría.

Pero hete aquí que ya lo decía Cazuza, el tiempo no para y sólo va para adelante porque es lo único que sabe hacer el muy tarado y ninguno de nosotros nació en Kryptón como para ir dando vueltas al planeta en sentido contrario para volver el tiempo atrás, invertir en Apple, hacer desaparecer a Pol Pot, Hitler y Jon Secada, y ya que estamos de paso conocerla a Scarlett Johansson a los 15 y enamorarla perdidamente de uno, porque soñar no cuesta nada y está más buena que comer pollo con la mano.

No mis amigos, son cosas imposibles como dice Cerati entre bip y bip de la máquina que lo mantiene vivo así como a nuestras vanas esperanzas de que alguna vez reviva, se dé cuenta que hicieron versiones cumbia de sus canciones y diga “Bueh, mejor vuelvo a la mía” y vuelva a jugar cartas con Schumacher.

El tema, el punto, la lección es la siguiente: Máquina del tiempo no hay, el pasado pasó, el futuro no llega nunca y el presente es lo que es.

Así que vivilo, jugalo, disfrutalo y erralo lo suficiente.

Vodka va a haber de todas formas.

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